martes, 1 de noviembre de 2011

Yo también quiero

El otro día me di cuenta de que un libro puede convencerme de hacer casi cualquier cosa. No es que realmente lo haga, pero me quedo pensando. Me convencen sin intentarlo, no sé por qué. Algunas cosas que quiero tener/hacer:

. una tobillera con cascabelitos
. un piercing en el pezón
. un tatuaje que me cubra toda la espalda
. andar en moto
. paracaidismo
. un trío con dos hombres
. vivir en el campo
. tener el pelo largo, hasta más abajo de la cintura
. tener el pelo corto, arriba de los hombros
. comida tailandesa (comer/aprender a cocinar)
. adoptar un gatito
. sexo con un desconocido en un departamento vacío en alquiler
. vivir en una ciudad tropical a la orilla del mar
. un baño de leche
. adoptar una iguana

y lo más importante:

defender Troya!

(había muchas más, pero ahora no me acuerdo)

Se busca

Busco persona con quien cartearme, preferentemente que viva en otro país.
Ofrezco una caligrafía prolija y entendible y una conversación postal aceptablemente interesante.
Gracias.

lunes, 31 de octubre de 2011

Consejo para Halloween

Por si uno no recuerda cómo matar zombies:
http://www.youtube.com/watch?v=aezzhR2FYCc

Kill the zombies by shooting them in the head
They can't eat you if you make them dead

viernes, 28 de octubre de 2011

Te lo dice el Fede

Hoy tuve que dar una clase sobre Lorca. Releyendo Bodas de sangre encontré este fragmento:

"Con tu mujer procura estar cariñoso, y si la notaras infatuada o arisca, hazle una caricia que le produzca un poco de daño, un abrazo fuerte, un mordisco y luego un beso suave. Que ella no pueda disgustarse, pero que sienta que tú eres el macho, el amo, el que manda."

Qué genio que era Lorca.

jueves, 27 de octubre de 2011

Lo que faltaba

Vengo teniendo unas semanas de mierda. Me cuesta levantarme de la cama, salir de casa, hablar con gente. O estoy rodeada de personas que conozco, que me caen bien, pero no puedo conectarme con la conversación. Siento que hablan y hablan, yo no tengo nada para decir así que siguen hablando y me ahogan, me voy entumeciendo hasta que no siento nada, salvo un poco de angustia de vez en cuando, y ahí es cuando me siento a leer y desaparezco del mundo.

En fin, así venía. Y hoy no tuve mejor idea que ir a Unicenter a comprar un corpiño. Mi vieja se había comprado uno lindo hace unos meses, y como ella y yo usamos casi el mismo talle, fui a ese lugar a ver si tenían algo parecido. Tenían. Me probé un 36 C. No me entraba, claro, yo soy 38 ó 36 D. La chica me dijo: "38 D no trabajamos". Ah. Buena onda la mina, me trajo varios modelos para que probara. Nada me quedaba bien. Y al final sucedió lo que yo temía: me trajo dos modelos de abuela para que me probara. Ahhh no, ni muerta me pongo un corpiño de abuela. Jamás de los jamases. ¡Tengo veintitrés años! Me niego a usar una cosa tan fea, triste y decadente. Fui a otro local, y le pregunté a otra vendedora si tenían algún corpiño en copa D. "¿Copa D?", repitió, como si nunca hubiese existido semejante cosa. Acto seguido me miró las tetas, para ver si yo no me estaba mandando cualquiera. Pasé la prueba, porque se fue para el fondo buscando a la veterana del negocio. Cuando le dije "38 D", miró a la pared de corpiños de vejestorio. Yo ya quería salir corriendo. Me probé el único corpiño que encontró para mí, negro, porque ese color "avellana" es simplemente un beige tristón, a mi no me meten ese verso.

Final del recorrido: salí del shopping con ganas de llorar. ¿Tan anormal soy? ¿Cómo puede ser que todas las argentinas sean A o B? ¿En dónde compran las pechugonas?
Ojalá fuese normal, ordinariamente normal, copa B normal... ya sé, la normalidad está sobrevalorada, pero a veces es un alivio inmenso. Un alivio que viene en muchísimos modelos, colores y telas.

Ya sé. Me voy a vivir a Estados Unidos, así voy a Victoria´s Secret todos los días y me compro un corpiño distinto. Y se acabó.

lunes, 24 de octubre de 2011

Inventá algo

El otro día me llega un mail de mi abuela que dice:
"Seguro que los adornos Celtas que lucen, son para que no las envidien, cada una de uds. en lo suyo......."

Sí, mi abuela usa la computadora, tiene mail y facebook. Los adornos a los que se refiere son una pulsera (de mi vieja) y un colgante (mío) con un símbolo celta que representa el equilibrio entre el cuerpo, la mente y el espíritu. En realidad el propósito del mail era adjuntar una presentación de Power Point sobre los celtas. Ella es así.

Me da ganas de contestarle sólo para hacer una pregunta: "Abue, ¿qué es "lo mío"? ¿Me lo decís, por favor?"

Es increíble, ella lo sabe, y yo no.

jueves, 20 de octubre de 2011

Encontré la solución

Últimamente el problema de mi vieja con los límites y el respeto por la privacidad ajena se agravó. Antes, por lo menos, tocaba la puerta dos veces, rápido, y sin esperar respuesta entraba. Es increíble que extrañe esas viejas épocas. Desde que volvió de viaje, simplemente abre la puerta. Así, como si yo tuviera cinco años, no sé. No sé qué cosas le pasan por la cabeza a esa mujer.
El problema no es que me vea en bolas, porque ya me ha visto y en general no me molesta. Es la invasión. Además, cada vez que abre la puerta sin llamar me pego un julepe bárbaro.

Entonces reflexioné. ¿Qué puedo hacer yo para resolver esta situación? Hablarle no sirve. Dice: "Bueno, yo soy así, no voy a cambiar" o "Me olvido". Cerrar la puerta con llave no se puede, porque no hay llave. Trabarla con una silla no se puede, porque... no se puede. ¿Qué queda? Hacer que ella no quiera entrar sin golpear. ¿Cómo? Horrorizándola.

Y se me ocurrió un plan. Cuando escucho que va a entrar, tiro el libro que estoy leyendo, saco un consolador gigante de debajo de la almohada y lo prendo. Abre la puerta y yo con el coso en la mano digo: "Ay, Mamá, ahora no, estoy ocupada"

Con eso en mente entré a la página de un sex shop y encontré el coso perfecto: se llama "Super Mulato". Jajaja. Por la módica suma de cien pesos. Si sólo eso hace que mi vieja deje de molestar, lo pago con gusto. Y después me queda el juguete de yapa.