lunes, 24 de febrero de 2014

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"Lina era una mentirosa que no podía soportar su verdadero rostro en el espejo. Tenía un rostro que pregonaba sensualidad, sus ojos llenos de luz, una boca ávida, una mirada provocativa. Pero, en lugar de hacer uso de su erotismo, se avergüenza de él. Lo ahoga. Y todo este deseo y lujuria se revuelve dentro de ella y produce un veneno hecho de envidia y celos. Lina odia todo aquello donde brota la sensualidad. Está celosa de todo y de todos aquellos a los que ama. Se pone celosa cuando ve a las parejas besándose en las calles de París, en los cafés, en el parque. Los contempla con una extraña mirada de rabia. Le gustaría que nadie hiciera el amor, sólo porque ella no puede hacerlo."     -Anaïs Nin, Pajaritos, "Lina"