domingo, 4 de marzo de 2012

Superpower

Hoy vinieron mis dos abuelas a almorzar, y descubrí las diferencias entre ellas: una tiene abuelosidad verbal y la otra tiene abuelosidad alimenticia.
La abuela María Esther tiene abuelosidad alimenticia. Es decir, te alimenta hasta que salís de su casa rodando. Después te dice que engordaste, por supuesto.
La abuela Elda tiene abuelosidad verbal. Hoy bajé a almorzar, y cuando me saludó me dijo: "Ay, pero qué linda, ¿estás más flaca de cara, no? Y toda perfumadita también..."
No estoy más flaca, y no estaba perfumada. ¡Recién me levantaba de la cama!¿Perfume a qué iba a tener? ¿A sábana?

Jeje encima le vi la cara a la abuela M.E, y creo que estuvo a punto de decirme: "ese pantalón te hace más gorda"

6 comentarios:

ραυℓєттє dijo...

Mis abuelas también eran opuestos radicales.

Bueno, solo tengo una viva... que tiene abuelosidad feminoide:

Nunca laburó, se la pasa cocinando cosas dulces que te hacen entrar en un coma de felicidad orgiástica y es fanática del orden y la limpieza, también le preocupa minuciosamente el índice de grasa corporal de cada integrante de la familia.

Mi abuela que ya falleció tenía abuelosidad masculinoide:

fumaba, tomaba y dormía hasta tarde, corría carreras de autos de joven y escribía poemas, jugaba a las cartas como un apostador compulsivo, me enseñó a jugar a las damas chinas, miraba pelis de cowboys a lo loco, me llenaba de papas fritas porque sólo cocinaba bien tres cosas: ñoquis, scons y pan, competíamos a ver quién leía más rápido un libro y siempre me ganaba, adoraba hacer crucigramas y tenía el vocabulario de un diccionario enciclopédico aunque nunca fue a la universidad, como le hubiera gustado.

Bueno, a mi abuela poco convencional la conocí mucho mejor que a la otra que vive en Brasil.

Gonzalo dijo...

¡JA! xD

Sidonie dijo...

yo quiero ser como esa abuela hard core

Hugo dijo...

¿Todos tuvimos abuelas opuestas?

Las mías no eran zarpadas como la abuela de Paulette, pero si muy diferentes en el trato para conmigo.

Tal vez era porque una tuvo pocos nietos y la otra más de 40 y medio que ya estaba podrida de aguantarnos.

Polly dijo...

Lo mejor de un abuelo es que te malcríe. Sino... sino es como otro padre más y se pierde la magia de tenerlos como aliados.

Mi abuela Nedjelka Z. Stanic era lo más. Creo que de ella heredé el amor por la lectura. Aunque la otra parte de la familia se jacta de no sé qué parentezco lejano con Alfonsina Storni.

En fin, me hubiera gustado que viera que voy a ser Licenciada en Letras, creo que le hubiera encantado. :(

Sidonie dijo...

quién dice que no está mirando? quién dice que ella no te sopla las respuestas en los finales? hay que creer, Polly!
I do believe in fairies, I do!