martes, 7 de febrero de 2012

Otra cuestión musical

Hace un tiempo me bajé una canción preciosa de Aesthesys: "I am free, that is why I'm lost"

Cualquier similitud con la realidad o con la persona que escribe este blog es pura coincidencia.

http://www.youtube.com/watch?v=4tCgxhsz8tM&feature=related

domingo, 5 de febrero de 2012

No se puede vivir así

El viernes mi viejo trajo un pan dulce de la confitería Florida Garden, que queda cerca de su trabajo. Nos sentamos a tomar mate, y mientras él cortaba el pan dulce, le dije que no era justo que comprara una cosa que a mí no me gustaba. Todas las cosas dulces me gustan, todas, menos pan dulce.

Hoy a la tarde bajo a tomar mate y me cruzo con mi viejo, que estaba llevando el dichoso pan dulce a la mesa. "Fijate que hay algo en la mesada", me dijo. Fui a mirar. Había una bolsita de la panadería donde compra el pan los domingos.

Me había traído unos muffins para la merienda.

Loco, así no se puede.

sábado, 4 de febrero de 2012

¿Qué día fue ayer?

Tengo un recuerdo, o muchos recuerdos que empiezan igual. Estamos en el auto. Mi vieja maneja, mi viejo está descalzo, sentado en el asiento del acompañante, con los pies en el tablero. Mi hermano al lado mío, en el asiento de atrás, esperando el momento oportuno para molestar a mi viejo.
Acabamos de salir de la estación de servicio en la que cargamos nafta, la primera parada del día. Estamos en la ruta yendo a algún lugar, lejos, bien lejos.

Papá abre el diario. Pregunta: ¿Saben qué día es hoy? Silencio.
"Tres de febrero, el aniversario de la batalla de San Lorenzo", dice.
Entonces se pone a cantar: "Febo asoma, ya sus rayos iluminan el histórico convento..."
Hace pausas dramáticas y tararea las partes instrumentales haciendo "chururún chururún".

Hasta que me la enseñaron en el colegio, pensé que la canción realmente decía:
Avanza el enemigo
rascándose el ombligo

jueves, 2 de febrero de 2012

Algo pasa y no se cómo llamarlo

Últimamente, dos o tres veces por día, me encuentro a mí misma en un humor extraño. No estoy enojada, ni triste. Estoy con ganas de tirar platos contra la pared. Y gritar mientras se rompen. Encima tenemos unos platos de postre que hacen un ruido de lo más delicioso al estrellarse.
¿Cómo se llama esto?

(Y no vale decir "locura", porque es demasiado general)

martes, 31 de enero de 2012

Una cuestión musical

¿Existe una canción más sexy que Since I've been loving you de Led Zeppelin?

Mmmm... no, yo creo que no.

http://www.youtube.com/watch?v=Bkjv9SscotY

viernes, 27 de enero de 2012

Alguien que me explique

Para fin de año vino a casa la familia de mi vieja. Es decir: mis abuelos, mis dos tíos, la esposa de uno de mis tíos, mis dos primas y la madre de mi "tía". Esa vieja está siempre en los cumpleaños y cada vez que pasamos las fiestas con ellos, así que la conozco desde siempre.
Estaba yo muy tranquilamente charlando con mi prima Eugenia y su novio cuando la vieja esta pasa por al lado nuestro y me da una palmadita en el culo. Esto no es una novedad, mi abuela también lo hace de vez en cuando, pero esta vieja no es mi abuela. Entonces recordé que hace unos años, en la casa de mis primas, de repente me encontré frente a frente con esta señora en la puerta de la cocina. Me miró el escote, me dio una palmadita en una teta y dijo: "¡Cómo te crecieron!"

O_O

¿Alguien me explica a quién carajos se le ocurre decir semejante cosa?
¿¿¿Alguien me explica por qué las viejas me tocan???

Voy a terminar yendo a la peor bailanta de la ciudad para que algún tipo me manosee el culo como Dios manda.

jueves, 26 de enero de 2012

Panchez

Desde hoy a la tarde que tengo un cuento en la cabeza. Se me ocurrió la primera frase y de ahí salieron más, y más. Claro que nunca estoy cerca de la computadora o de una birome cuando esto pasa, siempre me estoy bañando o saliendo o tomando el colectivo, así que las frases quedan almacenadas en la mente, en espera de un mejor momento. Sufrí tres viajes en colectivo y uno en tren con esto en la cabeza.

Llegué a casa a las once, me preparo la cena, prendo la tele. El cuento quiere salir. Escribo los dos primeros párrafos y mientras lavo los platos de la cena sigo escuchando las frases en mi cabeza, que ni siquiera tiene la consideración de pensar en orden, sino que ya está buscando las últimas palabras del cuento.

No tengo ni ganas de ver la tele, quiero dormir, pero sé que en cuanto apague la luz las palabras van a volver a escucharse, más fuertes que antes porque no hay nada que me distraiga.

Tengo sueño, quiero dormir, pero este cuento no me deja en paz.

Lo peor: no es un cuento feliz.